¿TE INFLUYE TU ENTORNO?
Ahora que muchxs nos vamos de vacaciones a otros lugares, ¿has pensado cómo te influyen esos entornos que elegimos como destino? ¿Te sientes igual en una playa, ante una montaña gigante o en un ciudad con una arquitectura imponente?
En el post de hoy vemos como el espacio nos modela sin que nos demos cuenta desde bien temprano. Mira a tu alrededor, lee y reflexiona.
El hogar como matriz emocional: El espacio en el que crecemos deja una huella en nosotrxs. Es la primera noción de seguridad y de pertenencia de un ser humano. A parte del clima emocional, el ruido, los colores, la distribución de el sitio donde vivimos, participan en la construcción de nuestra personalidad temprana.
Naturaleza vs ciudad: No hay un entorno que sea mejor que otro, pero si que la estimulación ambiental a la que nos sometemos condiciona nuestros ritmos biológicos y psicológicos. Vivir en naturaleza potencia la conexión interna, la atención plena y la autorregulación. Vivir en entornos urbanos densos, activa el sistema de alerta de forma más constante, y esto afecta aspectos como el sueño o la concentración.
Tipo de ciudad – Tipo de vida: Hay ciudades que priorizan lo público, lo peatonal, lo verde…Estas son ciudades que favorecen el bienestar emocional y el sentido de comunidad. Sin embargo, ciudades caóticas, grises y congestionadas, pueden generar alienación, aislamiento o ansiedad.
Lo que vemos – Lo que sentimos: Las formas, los colores, la simetría o el desorden, activan estados internos concretos. Lo armónico genera calma, mientras que espacios saturados pueden general fatiga mental. La estética de un espacio no es algo meramente superficial: tiene una función reguladora sobre tus emociones.
El cuerpo “lee” el espacio: Nuestro cuerpo responderá a los espacios, a veces, sin que lo notemos. Nuestra postura, la respiración o el tono muscular de nuestro cuerpo, se adaptan al entorno físico constantemente.
Orden y caos: Un desorden continuo puede reflejar (y reforzar) un estado interno de caos. Sin embargo, ser extremadamente rígido con respecto al orden puede esconder una necesidad nociva de control o algún miedo. La forma en la que organizamos nuestro espacio puede decir mucho de nuestro mundo interno.
El entorno como agente de cambio: Modificar nuestro entorno, aunque sea mínimamente, puede ayudarnos en determinados procesos psicológicos. Cambiar tu espacio exterior puede ser un muy buen primer paso para cambiar algo dentro de ti.
¿Habías pensado alguna vez en como influye tu casa, tu barrio, la ciudad donde vives…en tu forma de estar en este mundo?
No siempre será fácil cambiar determinados aspectos de lo que te rodea, pero tal vez puedes empezar por cambiar la forma de habitarlo.