Psicóloga Julia Gómez

LA RELACIÓN TERAPÉUTICA

Si has empezado terapia alguna vez, seguramente te has dado cuenta de lo difícil que puede ser “conectar” con tu terapeuta. Hay gente que cambia varias veces de psicólogx hasta dar con el que consideran idónex.

Pero, ¿qué define esta relación? ¿busca todo el mundo lo mismo? ¿has pensado alguna vez en si tu actitud, respecto a la terapia, puede influir? Hoy hablamos de la relación terapéutica y de su importancia. 

  1. Confianza: El pilar fundamental de cualquier proceso terapéutico: la confianza en tu psicólogx. Aunque con matices, todxs buscamos a alguien que nos escuche de verdad, que no nos juzgue y que nos garantice confidencialidad. Establecer una relación basada en la confianza nos permite sentirnos vistxs y comprendidxs.

  2. Los roles: Hay quien busca en su terapeuta alguien que le guíe y le dirija de manera estructurada. Hay quien busca un acompañamiento más facilitador y con una participación más activa. Aunque las dos opciones son válidas, parece más beneficioso que la persona forme parte más activa de su proceso y pueda tomar decisiones.

    Una relación dependiente y jerárquica puede crear cierto desbarajuste nivel terapéutico y dar lugar a confusión por parte de la persona que asiste a terapia. Crear un espacio colaborativo y en el que se favorezca la autonomía, reduce dependencias poco saludables y aumenta el compromiso.

  3. Empatía: Un concepto tan manido en estos días como difícil de experimentar de manera real. El/la terapeuta no se limita a “entender”, tiene que transmitir aceptación y validación, tiene que generar un encuentro “humano” en el que invite a la persona a profundizar en sus rincones más vulnerables, y eso, créeme, no siempre es fácil.

  4. Colaborar en los objetivos: Para que el camino terapéutico sea compartido, se tiene que decidir conjuntamente hacia donde se va. Así se construye una alianza que se basa en la corresponsabilidad y no en una imposición unilateral. El rol activo de la persona que va a terapia es importante y, aunque nos sintamos cómodxs en posiciones más pasivas y dejando que decidan por nosotrxs, normalmente esto no conduce a buen puerto.

  5. Autenticidad y transparencia: No se trata de ser el/la psicólogx más original, se trata de ser honesto y de mostrarte humanx. La transparencia y la autenticidad bien gestionadas pueden convertirse en un recurso terapéutico muy potente. Cada vez más gente busca que haya una “persona” detrás del terapeuta, y no una retahíla de frases tópicas aprendidas. 

  6. Rupturas y retroalimentación: Como en cualquier otra relación, habrá momentos de tensión, de desencuentro o de resistencia. Poder expresarlo es clave y permitirá repara posibles errores y cambiar o ajustar la terapia a las nuevas necesidades de la persona, de manera que se fortalezca la relación.

Puede que después de leer todo esto te parezca que va a ser imposible encontrar al/a la “psicólogx ideal”. Nada más lejos de la realidad, aunque si puede costarte ir probando y viendo que sientes en tu relación terapéutica y si será beneficioso continuar.

Tener claro lo que buscas siempre te va a ayudar. Espero que estas líneas te hayan ayudado a descubrir como debería ser esa “relación ideal”.

 

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