Psicóloga Julia Gómez

TRASTORNO DE PÁNICO

Alguien que había vivido el trastorno de pánico me dijo una vez que es como si tuvieras un león a punto de atacarte a tu lado todo el rato. 

La sensación de miedo intenso se apodera de cuerpo y mente y es prácticamente imposible de controlar para quien lo está experimentando.

Hoy hablamos de este trastorno, que se confunde en ocasiones con un problema médico, cosa que dificulta su detección y acompañamiento psicológico.

  1. ¿Qué es?: El trastorno de pánico se caracteriza por la aparición inesperada y recurrente de ataques de pánico. Un miedo muy intenso, que surge “de la nada” y que acaba generando un miedo persistente a que vuelva a ocurrir. Lo cuál acaba convirtiéndolo en un círculo vicioso difícil de parar. Lo acompaña una sintomatología física que hace pensar a la persona que va a tener un infarto.

  2. Síntomas: La sintomatología de este trastorno suele incluir: palpitaciones, temblores, falta de aire, presión en el pecho, sensación de irrealidad, ganas de vomitar o escalofríos. Los episodios suelen durar minutos, pero los efectos psicológicos sobre la persona se prolongan en el tiempo.

  3. Prevalencia: Puede aparecer en cualquier persona, aunque hay factores que aumenta la probabilidad. Se muestra en más ocasiones en mujeres. Puede surgir en etapas con cambios vitales importantes, de sobrecarga o de exigencia emocional.

  4. Vida diaria: Por supuesto, este trastorno puede interferir en la vida diaria de las personas que conviven con el. Es bastante común que el miedo a que vuelva a suceder acabe derivando en agorafobia. También correlaciona con problemas de sueño, de concentración y una sensación de inseguridad constante.

  5. Terapias: Es la terapia cognitivo-conductual la que ha mostrado más evidencias respecto a este trastorno, ayudando a identificar los pensamientos automáticos y a reducir la interpretación catastrófica que hace la persona de las sensaciones corporales.

  6. Técnicas

    • Respiración diafragmática
    • Exposición gradual
    • Registro de pensamientos
    • Desensibilización
    • Relajación muscular
    • Mindfulness

  7. Estigmas: En ocasiones, desde fuera, se puede tener la sensación de que las personas que lo sufren exageran o están falta de control emocional. Esto puede conllevar que eviten contarlo, por miedo a no ser comprendidas. La información, como siempre, es el arma más poderosa para reducir estos prejuicios.

Conocer sus síntomas y como se desarrolla puede ayudar a reconocer el trastorno de pánico, en muchas ocasiones confundido con una sintomatología únicamente física.

Identificar al león, puede hacer que lo ahuyentemos poco a poco de nuestro lado.

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