Psicóloga Julia Gómez

PERTENENCIA

¿Necesitamos pertenecer a “algo”? ¿Necesitamos ser del barça o del atlético, ser pij@ o choni, ser adict@s al gimnasio? ¿Necesitamos correr detrás de una persona que no conocemos, al más puro estilo mesiánico, por mitad de la gran vía de Madrid?

Pues parece que sí. Qué todo esto y más responde a una necesidad innata en el ser humano de pertenecer a un grupo con el comparte principios y en el que se siente arropado y, por supuesto, no contrariado.

¿Puede que esta sociedad nuestra de la soledad esté dando lugar a más y más necesidad de pertenencia? Hoy hablamos de todo esto, vamos allá! 

 

  1. La necesidad: Buscamos, desde que nacemos, formar parte de algo más grande que nosotr@s: un grupo, una idea, una identidad compartida, que nos de seguridad y validación. Este fenómeno alcanza su culmen cuando somos adolescentes, pero en los últimos tiempos parece estar muy presente en edades más avanzadas, ¿tiene la soledad algo que ver?. 

  2. ¿Por qué?: Pertenecer reduce nuestra incertidumbre y nos ayuda a responder a la gran pregunta: ¿quién soy?. Pertenecer a un grupo nos proporciona normas, valores y sentido. También nos ofrece protección frente al rechazo, por eso defendemos con uñas y dientes aquello con lo que nos identificamos.

  3. Pensamiento grupal: Cuando la pertenencia se vuelve incuestionable y se prioriza el consenso del grupo frente al criterio propio, la identidad se vuelve muy rígida y se genera culpa o ansiedad al pensar diferente. También se normalizan discursos o conductas solo porque “son de los nuestr@s”. 

  4. El fenómeno fan: Ser fan de algo o de alguien implica integrar algo externo como parte de nuestra identidad. Además, el grupo de fans actúa como comunidad emocional, con un lenguaje propio y unas normas implícitas. Pero sobre todo, prima la defensa férrea de la persona admirada, sin importar que diga o que se contradiga, estamos dispuest@s a integrarlo también.

  5. Las redes sociales: Claro que esta necesidad ha existido siempre, pero antes no contábamos con el factor de las redes sociales. Esta herramienta favorece que tengamos respuestas rápidas y poco reflexivas y en ellas suele predominar un pensamiento dicotómico, de blanco o negro, aliado o enemigo. Y todo esto alentado por grupos de poder a los que les interesa que vayas hacia un bando u otro. 

  6. Ahora más que nunca: Un mundo incierto y en constante cambio, la pérdida de las referencias tradicionales como la familia o la comunidad, la soledad, son factores que hacen que necesitemos más que nunca pertenecer a “algo”. Esto nos ofrece un anclaje emocional y la sensación de estabilidad que no encontramos en otros ámbitos.

  7. Pensamiento crítico: Pertenecer a un grupo no tiene porque ser algo negativo, pero en ningún momento debería implicar anular tu pensamiento crítico. Ser flexible, mentalmente, es un indicador de una buena salud mental. Pensar por un@ mism@ nos permite pertenecer sin perder nuestra identidad y esto crea relaciones más maduras con el grupo.

Ese “algo” al que queremos pertenecer dice más de nosotr@s que de el mismo. Dice más de nuestras necesidades y de como las proyectamos.

La necesidad de pertenecer no es mala, pero hacerlo de forma inconsciente e irracional puede dar lugar a que ese grupo te anule más que te aporta.

 

Scroll al inicio