PODER Y ABUSOS
Cada vez que aparece en los medios un nuevo caso de hombre famoso/poderoso que ha abusado de mujeres, que no son pocos en los últimos tiempos, la gente se hace las mismas preguntas: Por qué las mujeres no denunciaron antes? Por qué no hicieron nada mientras recibían estos abusos? Buscan estas mujeres lucrarse de las fortunas de los que perpetran estos actos?
De izquierdas y de derechas, nacionales o del otro lado del charco, jóvenes y viejos. Hoy hablamos de como los hombres poderosos siguen abusando de mujeres gracias a sus posiciones y de como entender que pasa a nivel psicológico en las mujeres víctimas de estas violencias.
Poder como herramienta de abuso: El impacto psicológico que tiene este tipo de abusos es especialmente complejo: por una parte existe la agresión y por otra parte la desigualdad que condiciona la reacción de la víctima. Existe manipulación y silenciamiento, y muchas mujeres no lo identifican como abuso hasta que ha pasado un tiempo. El cerebro intenta priorizar nuestra supervivencia y seguridad.
El desequilibrio del poder: En las jerarquías, la capacidad de decir “no” está condicionada. El miedo a las pérdidas de todo tipo influye en la toma de decisiones. Los abusos suelen producirse de manera gradual produciendo confusión en la persona y haciéndola pensar que tal vez exagera o malinterpreta. Como las figuras de poder gozan de credibilidad social, el cerebro de una víctima optara por adaptarse a modo de supervivencia.
Respuestas automáticas: El sistema nervioso también trata de protegernos, es por eso que es muy común que personas que reciben abusos queden paralizadas, se desconecten emocionalmente o tengan sensación de irrealidad. Y, por si fuera poco, pasado el tiempo pueden sentir culpa por no haber reaccionado de otra manera.
Parálisis psicológica: El bloqueo es también psicológico. El miedo impide tomar decisiones y pensar con claridad. La persona trata de minimizar lo que ha ocurrido para poder seguir funcionando. Es pura supervivencia frente a una situación extrema en la que nuestro cerebro no es capaz de encontrar ninguna opción que nos garantice seguridad.
La denuncia: Como hemos visto, una mujer en esta situación tratará de sobrevivir a la misma. Pueden pasar años hasta que sea consciente de lo ocurrido. Eso no minimiza el miedo a denunciar a alguien que tiene el respaldo social y las herramientas para salir impune de este tipo de denuncias.
Manipulación: Las personas con poder, se encargan de manipular a estas mujeres para anularlas e incluso culpabilizarlas. También suelen alternar conductas abusivas con gestos de amabilidad para generar confusión. Comprender y hablar de estos mecanismos, puede ayudarnos a identificarlos si nos encontramos en una situación así.
Factores sociales: Por supuesto, hay una serie de factores que facilitan que se den estas situaciones: una estructura social machista, la protección de figuras influyentes, los prejuicios acerca de como “debería” comportarse una mujer ante una situación así, la normalización de conductas inapropiadas durante años y en todo tipo de contextos…
Comprender los mecanismos psicológicos y sociales que operan detrás de estas situaciones de abuso nos deben ayudar a tener una visión más objetiva y, sobre todo, más crítica con aquellos que las llevan a cabo y no con las mujeres que las sufren.