Psicóloga Julia Gómez

TEA
(TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA)

Seguro que has escuchado hablar del trastorno del espectro autista, pero lo que igual no sabes es que no se refiere a un único trastorno si no a un espectro en el que las personas pueden presentar diferentes características e intensidad.

Hoy nos adentramos en conocer el autismo y como se manifiesta, para reducir así estigmas y mitos relacionados con el.

  1. ¿Qué es?: El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo que determina la manera en la que la persona ve el mundo, como procesa la información y como se relaciona con los demás. El espectro contempla desde personas que necesitan apoyos significativos en su vida diaria a personas que viven con bastante autonomía.

  2. Características: Hay dos grandes áreas que suelen estar afectadas:

    • Comunicación: les resulta difícil interpretar gestos, miradas, el tono de voz o normas sociales implícitas. Prefieren interacciones estructuradas y se agotan socialmente.
    • Comportamiento: tienen intereses muy intensos en temas específicos y rutinas muy marcadas. Puede aparecer también hipersensibilidad sensorial. 

  3. Origen: Su origen sigue siendo multifactorial, aunque parece que las investigaciones apuntan mayoritariamente a factores genéticos y neurobiológicos. Se pueden observar diferencias en la conectividad cerebral, especialmente en áreas relacionadas con la comunicación o la integración de información social.

  4. Prevalencia: Se ha diagnosticado más en hombres que en mujeres, pero ahora sabemos que las mujeres han estado infra-diagnosticadas (como en otros trastornos) porque la investigación ha estado siempre centrada en sujetos hombres. También las mujeres suelen desarrollar estrategias de compensación social que hacen que puedan “camuflarse” durante años.

  5. Implicaciones en la vida diaria: Los problemas en la comunicación social pueden hacer que se vean afectadas áreas significativas de la vida de las personas como un entorno educativo o laboral. Sin embargo, si este entorno es comprensivo y accesible, estas personas podrían desarrollar sus fortalezas como, por ejemplo, la alta capacidad de concentración o habilidades analíticas.

  6. Terapia: Se interviene mucho desde lo conductual y desde lo psicoeducativo, aplicando técnicas que suelen centrarse en mejorar la comunicación, las habilidades sociales o la adaptación a diferentes entornos. También se trabaja el lenguaje y la regulación emocional. La terapia siempre se adaptará a las necesidades de la persona concreta.

  7. Estigmas y mitos: Algunos de los mitos más extendidos son que esta personas no tienen emociones o no quieren relacionarse socialmente, sin embargo la realidad es que existe una dificultad al querer hacerlo. También se cree que no tienen empatía, cuando en la mayoría de casos se trata de una forma diferente de expresar o interpretar emociones.

Tener una mirada sobre el TEA que vaya más allá de estereotipos es clave para promover espacios educativos, laborales y sociales más accesibles y que ayuden a estas personas a sentirse incluidas aunque su forma de pensar, sentir o comunicarse, sea otra.

La diversidad neurológicas no es algo que “curar”, sino una realidad que comprender.

 

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