DEPRESIÓN
Uno de los trastornos más conocidos, más diagnosticados y más normalizados. También uno de los términos que utilizamos más a la ligera. Estar deprimido va más a allá de tener una mala racha o estar triste.
No siempre tiene las características que esperamos y es por eso que sorprende a veces cuando alguien que no esperábamos sale a la luz con este diagnóstico. Hoy hablamos de depresión.
¿Qué es?:Este trastorno se caracteriza por un estado, que persiste en el tiempo, de tristeza, vacío o falta de interés. Este estado afecta a como la persona piensa, siente y actúa, por lo que se refleja en los diferentes ámbitos de su vida. No tiene porque haber una causa única, los factores que la provocan pueden ser múltiples.
Síntomas: Aunque pueden variar, hay algunos que son especialmente frecuentes:
- Tristeza
- Pérdida de interés o placer por las cosas
- Fatiga constante / Falta de energía
- Fificultad para concentrarse
- Alteraciones en el apetito
- Pensamientos relacionados con la muerte
Prevalencia: Aunque puede afectar de igual manera a todo tipo de personas, hay una serie de factores que aumentan el riesgo de sufrirla: antecedentes familiares o situaciones traumáticas. Se da con mayor frecuencia en mujeres y en contextos sociales más vulnerables.
Vida diaria: Este trastorno afecta, como muchos otros, a todas las áreas de la vida de las personas: relaciones sociales, trabajo, ocio… todo se ve atravesado por la depresión. Estas personas tienden al aislamiento. Incluso las actividades más básicas de nuestro día a día pueden complicarse, y puede verse afectada también nuestra salud física.
Terapia: Muchas corrientes de la psicología se muestran efectivas en el tratamiento de la depresión. A pesar de que la psicoterapia ha demostrado ser muy útil, hay también una gran prescripción de fármacos, en ocasiones puede que no tan necesarios. La adaptación del tratamiento a cada persona es fundamental.
Técnicas: Entre las técnicas más utilizadas están: la reestructuración cognitiva la activación conductual o estrategias para gestionar el malestar. Se trata de fomentar el autocuidado, el descanso y establecer rutinas, siendo el objetivo final mejorar la calidad de vida de estas personas paso a paso.
Mitos y estigmas: En ocasiones tendemos a pensar que existe una falta de voluntad detrás de estás personas, que no es para tanto. Cuestionamos “qué tan grave” les ha sucedido para estar así. Tiramos de frases tópicas, y de poca ayuda, como: “anímate” o “ya se pasará”. Estar presentes y comprensivxs al lado de estas personas es la mejor ayuda que podemos ofrecer.
Son muchas las casuísticas que pueden dar lugar a la depresión y muchas las formas que esta puede adquirir.
Tener una visión más objetiva y sin prejuicios de un trastorno como este pude ayudarnos a estar al lado de las personas que lo viven acompañándolas desde la comprensión y el cariño que puedan necesitar.