Psicóloga Julia Gómez

CUIDADOS

Los cuidados: algo sin lo que ningunx de nosotrxs estaríamos aquí. Muy presentes en nuestras vidas al comienzo, para recibirlos. Pasan unos años más desapercibidos para volver a aparecer con más fuerza y con la piel más arrugada.

¿Qué importancia le estamos dando a los cuidados? ¿Cómo llevamos convertirnos en cuidadorxs? ¿Y en la persona qué es cuidada?

  1. El sostén de la vida: Todxs necesitamos que nos cuiden: cuando nacemos, cuando somos vulnerables, cuando se acerca el final. Sin embargo esta sociedad nos enseña a pensar en la autonomía como el ideal y a olvidar por completo nuestra interdependencia con lxs demás, y por ende, a despreciar a aquellxs que realizan estas tareas.

  2. El rol de cuidadorx: Pasar a ser el/la responsable del bienestar de otra persona es una tarea dura y que exige mucho, física, emocional y socialmente. Este rol no siempre es elegido y, aún siéndolo, comporta cambios radicales en las vidas de lxs que cuidan.

  3. Mecanismos psicológicos: Cuando cuidamos se activan procesos de empatía, apego o conducta prosocial. Todo esto que nos ayuda a sobrellevar estas tareas, puede verse superado en algunos momentos de mucha demanda y convertirse en una fuente de agotamiento.

  4. La carga invisible: Más allá de todo lo visible que implican los cuidados, existe una fatiga emocional debida a todas las exigencias mentales que conlleva: gestionar emociones, prever necesidades, estar disponible constantemente o la sensación de estar siempre alerta. Lo invisible también cansa.

  5. Sociedad: Socialmente cada vez estamos más alejados de esa “obligación” que históricamente cargaban las familias de la personas que había que cuidar y, más concretamente, las mujeres. Aunque sigue recayendo sobre ellas, suelen ser personas externas a la familia.

  6. Carga negativa: Se ha asociado todo lo que implica cuidados con algo negativo, tanto en el ámbito familiar como en el profesional. Cuidar de alguien como sinónimo de que “no tenía más opciones” y, en el ámbito laboral, estrechamente ligado a la precariedad de las que muchas veces no pueden acceder a otros trabajos.

  7. Coste psicológico: Las personas que cuidan suelen experimentar estrés, ansiedad, culpa y agotamiento emocional, sobretodo cuando existe soledad en el proceso, falta de recursos y de reconocimiento. La autoexigencia que nos imponemos puede también ser una fuente adicional de malestar.

Dejar de ser tan independientes por un momento y entender los cuidados como una responsabilidad colectiva y de “ida y vuelta” ayudaría a hacer más liviano el camino de lxs que cuidan. 

Un camino que es a veces difícil, de mucha soledad y poco reconocimiento.

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