RACISMO
Todo lo ocurrido en Ceuta estos días nos remueve de una u otra manera. Vaya por delante que los culpables son múltiples y que por encima del ruido político debería estar el dolor por los muertxs y porque haya personas cuya mejor alternativa en la vida sea tirarse al mar, en muchos casos, sin saber a penas nadar.
Hoy hablamos de por qué somos racistas, porque sí, aunque a veces creamos que no, lo somos.
¿Somos racistas?: Si asociamos ser racista con insultos o violencia explícita, probablemente pensemos que no lo somos. Pero todxs tenemos sesgos racistas que vienen de ideas que como sociedad nos dicen quién es “normal”, “peligroso”, “diferente”. No hablamos solo de creencias, sino de todo aquello que nunca nos hemos cuestionado.
Categorización social: Nuestro cerebro usa de manera constante las categorías para ahorrar energía y tomar decisiones rápidas. El problema viene cuando se simplifican demasiado y otorgamos una serie de características a una persona por el mero hecho de ser parte de un grupo.
Prejuicios implícitos: Estas asociaciones automáticas influyen en nuestras percepciones y en las decisiones que tomamos. Por ejemplo, puedes defender la igualdad, pero sentir mayor desconfianza ante alguien racializado. Lo importante de estos pensamientos es analizarlos y tomar conciencia para poder transformarlos.
Necesidad del “otro”: Evolutivamente estamos preparados para ver como una amenaza lo diferente. El problema de una emoción es que no siempre refleja la realidad. Narrativas sociales y discursos de odio aumentan esta percepción. Ahí tendríamos que plantearnos, ¿qué parte de mi miedo pertenece a una experiencia real?
Deshumanización: Primero construyes una imagen negativa, lo percibes como “el otro” y luego dejas de verlo como un ser humano. La distancia que podemos llegar a alcanzar con respecto a personas, que en muchas ocasiones vienen de situaciones extremas, es preocupante. Sobretodo porque, si lo pensamos un poquito, no hace mucho nosotrxs estábamos ahí.
Racismo estructural: Aunque como individuos podamos no tener intenciones racistas, nos beneficiamos o participamos en dinámicas sociales que si lo son. Es importante entender que existe un racismo estructural que nos concede privilegios a la vez que se los niega a muchxs otrxs. Tener conciencia social forma parte de la revisión que debemos hacernos.
Revisarnos: ¿Cómo trabajamos nuestros prejuicios?:
- Observar nuestros pensamientos automáticos sin justificarlos
- Preguntarnos de dónde y de quién vienen nuestras creencias
- Buscar contacto real con “lxs otrxs”
- Escuchar a las personas que han sido discriminadas sin defendernos
- Informarnos sobre historia y desigualdades
- Revisar nuestros comportamientos, no solo nuestras intenciones
En un momento como el actual, en el que nos bombardean con discursos de odio y miedo, haciéndonos creer que tenemos que defendernos de algo que jamás nos atacará, podemos aprovechar para revisar como de manipuladxs estamos y si realmente estamos de acuerdo con todas estas creencias que pasan muchas veces más por lo emocional que por lo racional.