Psicóloga Julia Gómez

ACT
(Terapia de aceptación y compromiso)

¿Has intentado alguna vez dejar de sentir algo y has acabado potenciando este sentimiento o sensación?

La terapia de aceptación y compromiso (ACT) parte de la idea de que el objetivo no sea sentirte todo el tiempo bien, sino aprender a sentirte bien incluso cuando no todo está en orden.

En vez de pelear con lo que sentimos, nos invita a entenderlo. ¿Te apetece conocer más esta teoría? Vamos allá!

  1. ¿Qué es?: Sus siglas “ACT” llaman a la acción. Se basa en la aceptación de pensamientos y emociones que puedan resultarnos incómodas y a comprometernos con acciones que reflejen lo que nos importa realmente. El objetivo es convivir con el malestar sin que este te bloquee.

  2. Técnicas: A parte de la terapia conversacional, la ACT usa herramientas como: 

    • Mindfullness: para observar los pensamientos sin engancharnos a ellos
    • Defusión cognitiva: dejar de creer todo lo que pensamos
    • Clarificación de valores: lo que de verdad importa
    • Aceptación emocional
  3. Ámbitos de aplicación: Esta teoría tiene muy buenos resultados en problemas de ansiedad, ataques de pánico, depresión, estrés laboral, trastornos de la conducta alimentaria, duelos y dolores crónicos. Si sientes que lo has probado todo y sigues estancadx, puede ser tu opción.

  4. Dejar de luchar: A diferencia de otras corrientes, la ACT te invita a normalizar el malestar. No te prometerá que los pensamientos negativos no van a volver a aparecer, pero si a que podrás seguir avanzando a pesar de ellos. Desde esta perspectiva consideran que esta manera de pensar baja la frustración y nos otorga mayor poder personal.

  5. Los valores como GPS de la vida: Una de las partes fundamentales de esta teoría es la de reconectar con lo que de verdad te importa. Se trata de vivir con sentido, guiándonos con una brújula personal a la hora de tomar decisiones y que estás estén acompañadas de una motivación real, incluso en momentos difíciles.

  6. Inconvenientes: Su práctica conlleva un nivel alto de compromiso y puede resultarte incómoda, porque te invita a sentir aquello que tú estabas tratando de evitar. No es tan estructurada como otras terapias por lo que, depende de que tipo persona seas, puede resultar algo desconcertante para ti. 

  7. ¿Cómo es una sesión?: Las sesiones se basan en el “aquí y ahora”, son prácticas y activas. Se usan metáforas, ejercicios vivenciales, diálogos internos, pero, sobre todo, acción. Trabajarás tratando de abrir un espacio interno para así conectar con tus valores y dar pequeños pasos hacia ellos.

En principio, suena bonito y bastante lógico que podamos ser capaces de aceptar lo incómodo y que no nos paralice. Pero puede que para algunas personas no sea la opción que más les convence. 

¿Qué piensas tú? ¿Estás dispuestx a convivir también con lo negativo?

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