CEREBRO Y PAPELETAS
Hace unos días votaron lxs andaluzxs. Al menos lxs que siguen viviendo allí. Y de esxs, irían lxs que no están hasta el moño de la actualidad política, en concreto un 64%.
¿Qué se mueve a nivel psicológico cuando se acercan unas elecciones? ¿De que depende nuestra opción política o la ausencia de esta? Hoy hablamos de política y psicología .
Identidad social: ¡Ay, nuestra necesidad de pertenencia! ¿Qué mejor que sentirnos parte de un grupo para ver reforzados nuestros valores? Esto explica porqué muchas veces defendemos nuestras opciones políticas sin entrar a analizar profundamente las propuesta. Defendemos más nuestra identidad que un programa concreto.
Sesgos cognitivos: Nuestro cerebro siempre busca atajos para encontrar datos que refuercen nuestras creencias. Estos sesgos cognitivos nos harán fijarnos en la información que, de alguna forma, nos da la razón. Todo esto muy bien potenciado por los algoritmos y las maravillosas redes sociales que hacen que nuestras decisiones sean cada vez más rápidas y más emocionales.
El miedo: Qué bien han sabido aprovechar el miedo algunxs, verdad? La percepción de amenazas sociales, económicas o culturales activa las respuestas emocionales que influyen en lo que votamos. Bajo este miedo, priorizaremos opciones que ofrecen soluciones rápidas y de protección.
Influencia social: Nuestra familia, nuestrxs amigxs, el barrio en el que vivimos… Todo ello influye en lo que debemos elegir para ser aceptados, incluso si internamente tenemos dudas. Cambiar de opinión o ir contracorriente puede generar un conflicto social al que no todo el mundo está dispuesto.
Emociones: Las campañas políticas están llenas de contenido que llama a la indignación, a la esperanza, a canalizar la frustración. Nuestro cerebro emocional “secuestra” al racional llevándonos, como hemos visto antes, a tomar decisiones rápidas y cargadas de sentimientos.
Polarización: El discurso de “nosotrxs vs. ellxs” llena la boca de muchos partidos políticos. Esa cosa “madrid-barça”, “izquierda-derecha”, en apariencia tan simplista, tiene un gran efecto: los argumentos del otrx se ven menos válidos y se refuerza la división social y la pertenencia al bando elegido.
Un poquito de emoción: Ser conscientes de como nuestro cerebro analiza la información y actúa, debería permitirnos hacer un análisis algo más racional de nuestra decisión política. Aunque como todo en esta vida, no solo de razón vivimos. Que aspectos emocionales influyan es necesario e inevitable. Que sea todo emoción, es peligroso y muy fácil de manipular.
Que si, que si…que todo eso está muy bien, pero… Que coraje da cuando gana la sinrazón, la falsedad y las promesas imposibles.
Que coraje que se deje llevar la gente por las bajas pasiones, por el miedo… y no por la lógica. Pero claro, esa es solo mi lógica, no?