EL APEGO
Un término del que seguro has oído hablar en los últimos tiempos. Puede que incluso sepas que tipo de apego manejas, como si del horóscopo se tratara. Pero, ¿de qué hablamos cuándo hablamos de apego y lo categorizamos?
Esta teoría no nació para clasificar personas, sino para entender como pueden influir nuestras relaciones tempranas en como nos relacionamos como adultos. Hoy hablamos del apego.
La teoría del apego: Esta teoría plantea que todos los seres humanos necesitamos protección cuando sentimos miedo, dolor o incertidumbre. Si las figuras que cuidan de nosotrxs responden de manera estable, esto hará que desarrollemos una mayor seguridad y seamos mejores regulando nuestras emociones.
A través de estas experiencias, construimos nuestros “modelos internos de funcionamiento”, es decir, establecemos las bases de como creemos que funcionan las relaciones y como se refleja esto en nosotrxs mismos o en los demás.Tipos de apego: No “somos” un tipo de apego. Hemos desarrollado un tipo de apego debido a determinadas circunstancias, normalmente de nuestra infancia, y esta clasificación nos sirve para entender cómo hemos llegado a relacionarnos así. Esta teoría establece unos tipos de apegos, que son los siguientes:
Apego seguro: Se da cuando las figuras de cuidado responden de forma consistente y sensible a las necesidades del niñx. Esto hará que la persona aprenda a confiar en los demás, expresar sus emociones y pedir ayuda cuando lo necesite, sin perder autonomía.
Apego ansioso/evitativo: Si los cuidados que recibimos son intermitentes o inconsistentes, desarrollamos un patrón en el que existe un gran miedo al abandono y una gran necesidad de cercanía; aunque también podría producirse la respuesta contraria: autosuficiencia, distancia emocional y dificultades para expresar necesidades emocionales.
Apego desorganizado: Aparece cuando las figuras de cuidado son una mezcla de protección y amenaza. Hablamos de situaciones en las que hay negligencias, violencias o abusos. Estas personas pueden experimentar una mezcla de deseo de cercanía y miedo a la intimidad a la vez. Importante destacar que no todas las personas que han vivido estas experiencias desarrollan este tipo de apego
Etiquetas: ¿Podemos reducir a una persona a un tipo de apego?: No.
La divulgación sobre este tema ha hecho que en ocasiones parezca más una etiqueta inamovible que una forma de explicar la realidad de un momento.
Nuestra forma de apego puede cambiar, e igual que aprendimos patrones en determinado momento, esos patrones puede evolucionar a otros basados en experiencias posteriores.
Etiquetar a alguien puede generar una sensación de cronicidad, de algo estable con dificultades para el cambio.
Las experiencias de cada persona son complejas, únicas y difícilmente extrapolables a otras. Y, sobretodo, las experiencias van sucediendo a lo largo de nuestra vida, por lo que pueden ir modificando patrones que, para nada, son imposibles de modificar.