Psicóloga Julia Gómez

EL DUELO

Perder a alguien es una de las experiencias psicológicas más complejas que puede experimentar un ser humano y es, paradójicamente, algo que, aunque nos pese, todxs tendremos que pasar tarde o temprano.

¿Cómo asumimos que alguien no “estará” más? ¿Cómo gestionamos el dolor que esto supone? ¿Cuánto dura?

Hoy hablamos del duelo, un tema que sigue siendo tabú, aunque, como decía el refrán, “nada es seguro en esta vida, excepto la muerte.”

  1. ¿Qué es?: Cuando perdemos a alguien nuestro cerebro trata de reorganizar nuestra realidad y esto pude generar confusión, culpa, rabia, vacío… El duelo no es lineal ni para todxs por igual, Depende de muchos factores. El objetivo suele ser integrar la pérdida en nuestra vida: aprender a vivir sin alguien pero que forme parte de nosotrxs.

  2. ¿Qué hacemos con el dolor?: El dolor es una repuesta normal a la ruptura que supone una pérdida. Gestionar el dolor no significa eliminarlo, significa tratar de que exista sin que nos desborde. Es importante compartir con otrxs, poner palabras a lo que sentimos y permitirnos descansar emocionalmente, aunque no siempre es fácil.

  3. ¿Qué pasa con los planes y los recuerdos?: ¿Qué hacemos con todas las expectativas y las narrativas de futuro que habíamos construido? Al igual que hacemos con los recuerdos, los planes tendrán que reconstruirse.  Aprenderemos a relacionarnos a través de la memoria, y los recuerdos pasarán de generar dolor a convertirse en una forma de conexión emocional más serena.

  4. ¿Cómo asumimos que “ya no está”?: Integrar la ausencia es uno de los aspectos más difíciles del duelo. Es normal experimentar momentos de irrealidad, la adaptación será gradual y la haremos a través de redefinir nuestra realidad. Aceptar no significa que deje de doler, sino que el cerebro empieza a integrar la ausencia en la vida cotidiana. 

  5. ¿Cuánto dura?: Una de las preguntas más frecuentes, y una de las respuestas más difíciles: no hay un tiempo universal. Es cierto que suele disminuir con el tiempo, pero más que acabarse, el duelo suele transformarse. El dolor deja de ocupar todo nuestro espacio mental y emocional para dar lugar a otro tipo de vínculos con la pérdida.

  6. El miedo a olvidar: Para muchas personas que el dolor disminuya significa que pueda producirse el olvido. Es un miedo muy común, aunque nuestro cerebro no funcione así: nuestras memorias se mantienen con el tiempo aunque la emoción con respecto a ellas cambie. Recordar no depende de seguir sufriendo con la misma intensidad.

  7. El dolor de lxs otrxs: El duelo no es solo individual, es también relacional. Ver sufrir a familiares o amigxs puede generar una gran carga emocional adicional. El apoyo mutuo, la validación emocional y permitir que cada persona tenga su propio proceso, es la opción más útil cuando queremos acompañar a otrxs.

Por más explicación lógica que le queramos dar, enfrentarnos a la pérdida seguirá siendo un momento complejo, pero espero que estas reflexiones nos ayuden a acercarnos al duelo, a comprender como funciona y a ser capaces de integrar la pérdida en nuestra historia y que siga así formando parte de nosotrxs.

 

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