Psicóloga Julia Gómez

EL SÍNTOMA

La medicina tradicional considera el síntoma como algo a eliminar. Si tienes un resfriado, tomas medicamentos para que no te duela la cabeza, no tener mocos, no toser… Pero, ¿y si los síntomas estuvieran intentando decirte algo? ¿puede ser interesante escuchar el síntoma para ver que hay detrás?

Hoy hablamos desde la mirada de aquellxs que consideran el síntoma como la puerta de entrada para comprender nuestra historia, ¿te animas?

 

  1. El síntoma como mensaje: Los síntomas pueden ser físicos o psicológicos. Desde una mirada humanista, estos mensajes señalan que existe un conflicto interno que no se ha resuelto. Estas corrientes proponen que en vez de apagar el síntoma le preguntemos ¿qué me quieres decir?. Las respuestas pueden ayudarnos a reconectar con nosotrxs mismxs.

  2. La medicalización: Por supuesto que en determinados casos la intervención farmacológica es la más indicada, pero vivimos en una cultura que a menudo la utiliza como la única. Silenciar los síntomas sin atender a la raíz puede ser peligroso y sobre todo, puede cronificar aquello que nos “hace daño” si no lo solucionamos y solo lo anestesiamos.

  3. El síntoma como límite: El síntoma puede funcionar también como barrera de algo a lo que nuestro cuerpo dice “basta” cuando queremos seguir avanzando. Puede ser un intento del organismo de restablecer un equilibrio perdido. Ante esto, nuestra mejor arma será el diálogo y el autoconocimiento. 

  4. La historia detrás: Los síntomas no aparecen sin contexto, aparecen en una biografía concreta. Los dolores (físicos y psicológicos) pueden estar vinculados a tensiones acumuladas, a emociones sin expresar, a patrones aprendidos…La terapia enfocada en comprender el síntoma, puede ayudarnos a escuchar esa historia. 

  5. Escuchar al síntoma: Ante un síntoma, deberíamos abrir un espacio para comprenderlo. Podemos preguntarnos cosas como: ¿qué te impide hacer? ¿qué pasa en tu vida cuando aparece? ¿qué quiere recordarte?. Puede que no sea cómodo escuchar la respuesta, pero seguro que te ayudará a transformar la relación con tu mente y tu cuerpo.

  6. El síntoma como oportunidad: Escuchar al síntoma puede ser motor de cambio. En muchos casos comenzamos a escucharlo cuando no podemos seguir ignorando lo que supone para nosotrxs. Prestarle atención nos confronta con lo que evitamos y nos da la posibilidad de vivir con mayor consciencia y autenticidad.

  7. “One pill for every ill”: La cultura de “una pastilla para todo” es reflejo de una sociedad que busca soluciones rápidas y universales. Lejos de eso, desde la psicología más humanista, la propuesta pasa por escuchar, comprender y aceptar. 

No «somos» un síntoma ni podemos esconder lo que nos quiere decir.

Vivir anestesiados puede ser solución temporal, pero en cuando deje de actuar la anestesia volverá a doler igual.

¿Estás dispuestx a dialogar con tus síntomas y a preguntarles qué te han venido a decir?

Scroll al inicio