LA EDAD
Hace muy pocos días que cumplí un año más, el último año de la treintena. A mi me encanta celebrar el paso del tiempo y de momento asumo bien esto de ir sumando números, pero no te negaré que a veces hay baches.
¿Y tú? ¿Eres de lxs que esconde su edad? ¿Te deprime el paso del tiempo o por contra estás feliz con todos esos cambios que, de alguna forma, significan que sigues vivx?
Hoy hablamos de como nos afecta psicológicamente, eso de cumplir años, vamos allá!
- El paso del tiempo: Aunque es un constructo que siempre ha estado ahí, ha variado según la época. Ha habido momentos de la historia donde la vejez se relacionaba como sabiduría, respeto y experiencia. Hoy en día tenemos una sociedad que idealiza la juventud y la inmediatez, y que asocia envejecimiento con pérdida o decadencia.
La percepción: La percepción del tiempo es subjetiva y, normalmente, se acelera con al edad. Por eso nos parece que cuanto más mayores nos hacemos más rápido pasa todo. Esto se debe, principalmente, a la reducción de experiencias nuevas y a las rutinas.
Constructo social: La edad es biológica, pero también una construcción social. Hace no tanto, tener 40 años significaba haber alcanzado una “madurez plena”. Hoy en día son “los nuevos 30”. Todo esto influye en como nos vemos y nos valoramos y sobre nuestras metas o decisiones.
Sentido vital: Es importante que consigamos con los años ir integrando nuestra historia vital. Aceptar el tiempo con coherencia entre lo que se ha vivido y el camino que nos queda por recorrer. Preguntas como ¿soy feliz con mis decisiones? ¿he hecho lo que quería? o ¿estoy satisfecho con los que soy?, nos acompañan en diferentes etapas vitales.
Autoestima: Vivimos inmersos en una sociedad que no tolera el envejecimiento. Los cánones actuales de belleza exigen pieles tersas y carnes que no se caigan. Aceptar los cambios que implica el paso del tiempo y redefinir nuestro valor personal, más allá de la apariencia, es muy importante para que el paso del tiempo no te afecte de manera negativa a nivel psicológico.
La relación con los demás: Durante nuestra juventud, normalmente, vivimos una explosión de relaciones sociales que va disminuyendo con la edad. Cuidar la calidad, y no tanto la cantidad, de estas relaciones nos protege de la tan temida soledad y de vivir el paso del tiempo como sinónimo de aislamiento.
La prisa: Esta sociedad nuestra de la aceleración, de la inmediatez, de la ansiedad constante, nos manda mensajes continuos de “ir tarde” por la vida. Este fenómeno, conocido como “crisis del tiempo social”, puede afectarnos. Es importante aprender a tener un ritmo propio y relativizar como tiene que ser el éxito personal.
Si ves una foto de tu abuelx con 40 años probablemente te sentirás aliviadx. Si miras el perfil de un/a influencer de éxito de 20 años, deprimidx.
Aprendamos lo relativo del tiempo y a disfrutar de su paso, que por más consuelo absurdo que nos parezca, sigue significando que estamos vivxs.