Psicóloga Julia Gómez

LAS ADICCIONES

Hoy nos adentramos en el mundo de las adicciones a sustancias a través de la serie “Yo, adicto”, basada en el libro del mismo nombre.

Si no la has visto y te interesa el tema, te la recomiendo. Muestra de una manera muy humana y en primerísima persona el proceso de adicción, desde sus comienzos hasta una posible (o no) recuperación.

En la serie hablan de la adicción como una “enfermedad”, una de las peores y de esas en las que, además, no contamos con la compasión y la ayuda del otrx, por asociarse a una decisión propia y a una falta grande de voluntad.

Veamos si esto es así!

  1. Consumo como regulador: En muchas ocasiones el consumo se inicia como un intento de regular emociones difíciles de gestionar como la inseguridad o la ansiedad. Aunque pensemos que detrás de una adicción hay un tema único relacionado con el placer, normalmente suele responder a una necesidad emocional no cubierta. Por eso en terapia se trata de identificar qué función cumple la sustancia en la vida de la persona.

  2. Normalización: Ese momento en el que el consumo se integra en la rutina y se percibe como algo normal. El cerebro se adapta a la sustancia, aumenta la tolerancia y la persona minimiza las consecuencias negativas. También se crean mecanismos de defensa ante el miedo a reconocer el problema: “yo no estoy tan mal”, “hay otros que consumen más”.

  3. Deterioro de la identidad: El desgaste psicológico asociado al consumo conlleva dificultad para reconocerse, perder la coherencia interna o tener una autoestima cada vez más dañada. Las personas suelen tener mucha vergüenza y ser muy autocríticos en esta etapa, por eso en terapia se trabaja para separa la conducta de la persona y tener una mirada más amplia y compasiva.

  4. Las relaciones: Una de las facetas más afectadas de la persona es la de las relaciones: mentiras, conflictos, incomprensión mutua, muchos prejuicios…Todo esto conlleva aislamiento, que a su vez refuerza la conducta de consumo. Por eso es importante reparar vínculos y construir apoyos seguros.

  5. Tocar fondo: Aunque no siempre es necesario una situación extrema para iniciar un cambio, a veces una crisis donde el sufrimiento ya es innegable es una especie de oportunidad para, a nivel terapéutico, tratar de fomentar el cambio y ayudar a la persona a ir hacia el autocuidado.

  6. El proceso terapéutico: Como muestra la serie, un proceso de este tipo no es rápido ni perfecto. Existen resistencias por parte de la persona, sentimientos ambivalentes y reticencias hacia el hecho de “cambiar”. La prevención en recaídas y la regulación emocional son piezas fundamentales en el proceso de recuperación.

  7. Las recaídas: Parte de ese proceso terapéutico consiste en aceptar las recaídas y no verlas como un fracaso, si no como un aprendizaje. También asimilar que la adicción será nuestra compañera de viaje durante un tiempo largo, o incluso durante toda nuestra vida.

Comprender la adicción como un problema real y no una simple falta de fuerza de voluntad de la persona que lo vive, es fundamental para poder acompañar en un proceso terapéutico o simplemente para poder estar al lado de es persona, mientras recorre un camino largo, duro y lleno de obstáculos que superar.

 

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