MUJERES Y LOCURA
Qué mejor momento para hablar sobre el libro “mujeres y locura” de Phyllis Chesler, en el que la autora analiza como, históricamente, la salud mental de las mujeres ha sido patologizada y interpretada por hombres en un contexto social y cultural que siempre jugaba en su contra. Por desgracia, todo lo que viene a continuación sigue sonando muy actual…
Patologización de la mujer: a lo largo de la historia, muchas de las emociones que sentían las mujeres, fueron etiquetadas como “histeria” o “trastornos mentales”, cuando no eran más que respuestas bastante lógicas a un contexto social que las oprimía y les dictaba todo lo que tenían que hacer.
El impacto del patriarcado: las mujeres han sido educadas para ser complacientes y sumisas. Esto general mayor estrés y ansiedad y menor capacidad de establecer límites saludables en lo que se refiere a sus relaciones personales o laborales.
Más diagnósticos: hay una mayor probabilidad de recibir un diagnóstico psicológico o psiquiátrico si eres mujer, sobre todo en el caso de la ansiedad y la depresión. Detrás de esto hay factores psicosociales como mayores responsabilidades, expectativas sociales o los roles de género.
El rol de las emociones: a lo largo de la historia, se ha considerado a las mujeres como “demasiado emocionales”. Esto ha hecho que emociones normales como la tristeza, la frustración o la ira, sean consideradas como patológicas, más aún cuando desafían las normas de género establecidas.
Sobrecarga y malestar emocional: las mujeres siguen asumiendo la mayor parte de la carga mental y emocional en lo doméstico y en lo laboral. a esto se suman las exigencias sociales respecto a la maternidad, nuestro cuerpo y todas las “opiniones” sobre lo que debemos y no debemos hacer.
Medicalización: en muchos casos, se trata con medicación sin abordar las causas subyacentes, como la desigualdad, la violencia de género o la precarización laboral. Se individualiza el problema y se utiliza el parche de la medicación, cuando las soluciones deberían pasar por algo estructural.
Hombres psicólogos: históricamente, la psicología y la psiquiatría han estado dominadas por hombres, lo que ha influido en cómo se entienden y tratan los problemas de salud mental de las mujeres. Durante siglos, las teorías psicológicas fueron formuladas desde una perspectiva masculina, ignorando las experiencias femeninas o interpretándolas a través de estereotipos de género.
Poder reconocer estos patrones que nos influyen históricamente, nos permite cuestionar la perspectiva desde la cual enfocamos la terapia y buscar formas de autocuidado y apoyo mutuo, priorizando la salud mental desde una perspectiva feminista y colectiva.