TERAPIA COGNITIVO CONDUCTUAL(TCC)
Probablemente, la más conocida de las terapias psicológicas y la que cuenta con mayor apoyo de estudios y evidencias: la terapia cognitivo-conductual.
La idea principal de esta terapia es que lo que piensas, sientes y haces está conectado, por lo que si cambias una pieza del engranaje harás que el resto cambie también.
Es una terapia muy estructurada, práctica y directiva, con objetivos tangibles y muy concretos, eso no hace que sea efectiva para todxs. Quieres descubrir si es lo que tu buscas a la hora de hacer terapia? Vamos allá!
¿Qué es?: La terapia cognitivo conductual (TCC) pone el foco en como nuestros pensamientos influyen en nuestras emociones y conductas. Está muy centrada en el lo que sucede en el presente y no tanto en la influencia del pasado. Es una terapia que suele incluir ejercicios entre sesiones y en la que la persona es parte activa del proceso.
La terapia: La forma en la que piensas y te comportas puede hacer que tu interpretación del entorno te genere malestar emocional. También influyen conductas que te alivian a corto plazo pero acaban perpetuando un problema. Desde la TCC proponen desaprender o trasformar lo aprendido para mejorar tus problemas psicológicos.
Técnicas: Algunas herramientas de la TCC son:
- Reestructuración cognitiva
- Registro de pensamientos
- Exposición gradual
- Entrenamiento en Habilidades sociales o resolución de problemas
Ámbitos de actuación: La TCC se ha mostrado muy eficaz en problemas de ansiedad, depresión o trastornos obsesivo-compulsivos. También en fobias, estrés, problemas de autoestima o gestión emocional, insomnio o adicciones. Si tiendes a sobrepensar o a exigirte demasiado este enfoque puede ser útil para ti.
Perfiles: Es muy útil en adolescentes y adultos, y normalmente le encaja a personas que, como hemos visto, buscan una terapia práctica, dirigida y que le aporte estrategias concretas aplicables en su día a día. Será perfecta para ti si buscas herramientas claras y estructuradas.
Sesión: Las sesiones suelen tener una estructura rígida: revisión de la semana, objetivos concretos y trabajo práctico. Se exploran situaciones recientes, se plantean alternativas y cambios, y tú participas de manera muy activa tanto en terapia como fuera de ella. La idea es ganar autonomía y adoptar las herramientas como propias.
Inconvenientes: Cómo ya hemos visto en otras corrientes, ninguna de ellas es “la mejor”, solo es la más adecuada según circunstancias y persona. La TCC no será tu tipo de terapia si buscas una relación terapéutica menos directiva o necesitas profundizar en aspectos de tu historia pasada o en procesos personales más simbólicos.
Si buscas entender como influyen tus pensamientos y tus conductas en tus emociones, la TCC es tu terapia. Obtendrás herramientas para modificar esos patrones que te generan malestar. Perfecta si buscas un enfoque práctico, estructurado y orientado a cambios en tu día a día.