Psicóloga Julia Gómez

TRAUMA Y EPIGENÉTICA

Puede que te hayas encontrado con el término “trauma generacional” últimamente. En resumen, este término se refiere a que las experiencias traumáticas quedan “marcadas” en nuestros genes, trasmitiéndose así de generación en generación.

Hoy veremos cuanto de científico tiene esto y que repercusiones puede tener trabajar desde este enfoque en terapia. Vamos allá!

  1. ¿Qué es la epigenética?: La epigenética estudia cómo ciertos factores ambientales pueden cambiar la expresión de nuestros genes, sin cambiar la secuencia del ADN. Digamos que ciertos mecanismos podrían hacer que se “enciendan o apaguen” genes en respuesta al entorno. Que esto suceda no significa necesariamente que el cambio se herede de forma estable.

  2. La teoría: Algunas teorías sugieren que exposiciones extremas al estrés (guerras, violencia) podrían dejar una huella y esto pasaría de p/madres a hijxs, afectando a su vulnerabilidad frente al estrés. Esto, que podría explicar biológicamente patrones familiares o comportamientos transgeneracionales no está aún demostrado, por lo que conviene matizarlo.

  3. La ciencia: Se han realizado estudios que han trabajado con 3 generaciones diferentes y se ha encontrado asociaciones entre el trauma materno y patrones epigenéticos en la descendencia, pero esta correlación no puede asegurar que estos cambios se transmitan de manera estable y a lo largo de generaciones.

  4. Limitaciones metodológicas: 

    A qué retos se enfrentan los estudios:

    • Muestras muy reducidas
    • Variables ambientales complejas no controladas
    • No poder separar efectos genéticos de culturales o familiares
    • Diferencias entre estudios en animales y humanos 

  5. Interpretaciones de la psicología: Desde terapias integrativas o transgeneracionales, como las constelaciones, dan por segura esta carga genética a la hora de conceptualizar los patrones familiares, y hablan de trauma generacional. Como narrativa podría ser útil, pero siempre dejando claro que no se trata de una ley biológica establecida. 

  6. Riesgos: Creer que un trauma está fijado genéticamente puede tener efectos como: 

    • Sentimiento de inamovilidad
    • Menor percepción de posibilidad de cambio
    • Falta de visión del contexto social o ambiental
    • Estigmatización de familias o grupos

  7. Sí se ha demostrado: lo que sí sabemos:

    • Las experiencias tempranas modelan el desarrollo del cerebro
    • El estrés crónico puede afectar a circuitos neuronales
    • La neuroplasticidad permite que nuestro cerebro cambie
    • Los estilos de apego, contextos sociales y recursos son determinantes clave

Aunque nos pueda parecer muy atractiva la idea de que el trauma tenga una explicación “genética”, la realidad es que a día de hoy faltan evidenciáis que lo demuestren.

La idea de creer que nuestro sufrimiento ya está fijado biológicamente, puede tener más consecuencias negativas que positivas a la hora de enfrentarte al trauma, por lo que deberíamos ser cautelosxs ante teorías psicológicas que se basen en esto.

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